Durante los años que he tenido la oportunidad de abordar pacientes con enfermedad terminal en situación de últimos días o en agonía me he encontrado frecuentemente con familiares o conocidos del enfermo que por desconocimiento de estos procesos sumado a la negación de nuestra sociedad a la realidad del enfermar, el envejecer y el morir, demandan en este momento tan importante atenciones que no son proporcionales a esta condición natural como son alimentación, hidratación entre otros manejos que desde la razón y el sentido común, más que propiciar bienestar agregan mayor inquietud, stress e incluso angustia al que está padeciendo el proceso
[Nota suelta, autor desconocido]
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