En los últimos años, en el contexto oncológico, hemos asistido a un incremento sustancial de la valoración que se da a la formación en técnicas y habilidades de comunicación. La buena comunicación con el paciente y sus familiares se ha convertido poco a poco en un valor importante de nuestra labor asistencial. Hasta el punto que en las encuestas recientemente realizadas sobre esta cuestión en el contexto cultural anglosajón, la mayor parte de los directores de programas de formación oncológica respaldarían que la comunicación figurara como materia de forma explícita y obligatoria. Aunque también reconozcan que la escasez del tiempo docente muchas veces impida desarrollar suficientemente esta materia.
El concepto de comunicación, se ha extendido fundamentalmente a partir de las necesidades de dar información (especialmente de las malas noticias) en un mundo cada vez más complejo y exigente, donde el paciente ha dejado de desempeñar un papel pasivo para reivindicar sus valores y necesidades. El significado del concepto “comunicar” va más allá de la mera cuestión del dar o recibir información, planteando una expectativa participativa sobre la necesidad de componer la realidad en común. En este sentido, la comunicación no podemos disociarla del tipo de relación que establecemos con los pacientes, pues son conceptos claramente complementarios, cuanto mejor sea la relación tanto más fluida será la comunicación. Por esto la práctica asistencial actual requiere cada vez con mayor énfasis que aprendamos a comunicarnos y relacionarnos con los pacientes y sus familiares.
Sociedad Española de Oncología Medica
SEOM
Texto publicado por Juan David Osorio
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